martes, noviembre 28, 2006

El banquito

Una de las cosas que más me llamaron la atención del TXI Quilmes fue el concepto de Identidad que circulaba. Ayer, en el cierre del ciclo en Doña Rosa, repartieron señaladores con la siguiente frase:
"Dice la Real Academia Española que identidad es la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás, y también el hecho de ser alguien o algo, el mismo que se supone o busca"
Yo me acordé de los señaladores que a veces repartimos, con el poema del Churrinche.
Porque a veces la identidad sólo se piensa como todo eso que uno hizo en su vida -la película del último minuto- o el árbol genealógico.
Faltó comunidad en este TXI. Faltó desde el discurso, porque explícito o no Quilmes explota.
Ayer, Julieta Díaz se paró en el escenario de la Casa De Arte -con la escenografía del conventillo por detrás, sí: Julieta Díaz, "la Paloma"-. Leyó un cuento sobre su abuela y le dijo a los teatristas que escuchaban "mis colegas".

El otro día en la puerta de Doña Rosa me encontré con el banquito. Ese taburete de pianista y una silla que retapizamos de pana roja son los únicos dos muebles que me quedan de mi bisabuelastro paterno, el segundo esposo de mi bisabuela. Otra historia de adopciones.
Hacia dos años que había prestado el banquito para la escenografía de una obra. Yo lo lleve de Quilmes a Capital en tren, y volvió en auto.
No sé cuándo lo hubiera vuelto a ver, sino hubiera sido por el Festival.

viernes, noviembre 24, 2006

¡Qué onda los de "día joven"!

www.eldia.com.ar/edis/20061117/joven3.htm

hemos dejado de tener el monopolio
de nuestra propia publicidad
:)

miércoles, noviembre 22, 2006

Flores del mal en los jardines de Quilmes

BADELER
Viernes 24 de noviembre Club Unión - Ezpeleta
Viernes 1 de diciembre - Universidad de Quilmes 22hs

www.fotolog.com/badeler

sábado, noviembre 18, 2006

Hasta los chicos del Pelle están en riesgo!!!!!



El otro día miraba una de nuestros ejemplares noticieros y el periodista decía que estaba preocupado al igual que el Vicerrector de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini porque aparentemente había una bandita de pibes chorros dedicada a asaltar a los alumnos de esa Alta Casa de Estudios cuando iban a la escuela. Qué ocurrencia, ¿no? y qué barbaridad. La de los pibes chorros, digo, obvio. Qué mal, che, qué mal y juro que hablo sin ironías. Imagínense todo lo que les robaban, no sé, walkmans, cartucheras, cds, discmans, textos de renombrados sociólogos hablando de la pobreza en Argentina, ipods, zapatillas, algún texto importantísimo de literatura del siglo XX, tal vez algún ensayo escrito en un castellano perfecto, en fin, muchas cosas y entre todas ellas, brillando, brillando, sus bien amados bienes culturales que tienen por derecho y por ser chicos bien. Pero me quedé con la preocupación y la indignación de los bienpensantes: periodista y Vicerrector respectivamente… Ahora me preguntó: ¿a nadie se le ocurrió cambiar de punto de vista? ¿Por qué no piensan en los pibes que roban, todos menores según aclararon, y en lo que su ocurrencia puede significar? ¿Para qué quieren tanta letra, tanta letra? ¿No se dan cuenta que ellos se deben limpiar el culo con esos preciosas palabras que los otros atesoran? Perdón que me repita, pero casi me siento obligada: “algunos tienen muchas palabras y otros no tienen nada”. Y ahora, perdón otra vez, voy a citar a Deleuze (un filósofo made in France) en un español clarito, clarito: “Lo sorprendente no es que la gente robe, o que haga huelgas; lo sorprendente es que los hambrientos no roben siempre y que los explotados no estén siempre en huelga. ¿Por qué soportan los hombres desde siglos la explotación, la humillación, la esclavitud, hasta el punto de quererlas no sólo para los demás, sino también para sí mismos?”

martes, noviembre 14, 2006

De cómo el vil sistema capitalista terminó con el amor



“Ro-man-ce fue de papel/ mi romance sólo fue de papel/ me da pena que queriéndote así/ tu carita sólo ríe/ ríe/ ríe/ ríe/ rííííeeee” (Besos de papel, Violeta Rivas)

Nos conocimos en el verano del 2005. No era el mejor momento: él, disfrazado de Colón, yo en camisón. Pero el flechazo fue instantáneo. Él no podía dejar de mirarme, y… bueno, yo también estaba cautivada. Estoy hablando de Emiliano Rella. El nombre lo supe después, por mucho tiempo fue “el chico de call tv”.
Call Tv (que todavía está en el aire, con otros conductores) se pasaba a la madrugada, cuando terminaba toda la programación del canal. Consistía en una serie de juegos interactivos, y los que llamaban podían jugar desde su celular y ganar plata. Un embole. Si no hubiera sido por la presencia de este muchacho que, junto a Carla Conte, conducían el programa.
Evidentemente este chico tenía algo que trascendía la pantalla. Lo más increíble era su gestualidad. Nada, porque la escenografía del programa era nada: él y una proyección lumínica por detrás. Pero viéndolo se podía llegar a entender qué quiere decir Barba con lo de “teatro pobre”: el actor, el espectador y nada más. El espectador cautivado por el gesto, la voz, la movilidad del actor.
Hubo en los medios mil notas sobre su histrionismo, evidentemente teatral. Generalmente inquietaba, porque, claro: definitivamente un modo de discurso nuevo, una imagen nueva, proveniente de otro espacio distinto al televisivo. Ese tipo ahí, como si se hubiera escapado, como si nadie se hubiera dado cuenta de lo que significaba que estuviera en ese espacio marginal (por el horario), dando rienda suelta a su performance brechtiana: actuar y evidenciar la ficción de su actuación; hablar hacia fuera de cuadro y dar cuenta de la continuidad de la escena ahí.
Sí, esto es lo que suelen hacer todos en la televisión actual. Pero es diferente, porque todo lo que E. Rella hacía estaba totalmente dirigido al espectador (a mí, que lo miraba en camisón) y no “para reírse entre los que hacen el programa” y dejar al que mira en el lugar de un voyeur desorientado.
Incluso desde la imagen pretendían encorsetarlo en el estereotipo de chico moderno de la tele: jeans de marca, camisita ajustada, pelo parado al estilo Astroboy. Pero no. El tipo dale saltar y saltar, revolverse la cabeza, tirarse al piso. La imagen le duraba el primer minuto del programa. Lo mejor era “la caída del peinado”: siempre terminaba con el pelo enmarañado.
O sea: se cagaba en la imagen-mercancía que fabricaban para él. Su histrionismo hacía estallar cualquier estereotipo. Su cara gesticulante en primer plano, y su cuerpo de actor poniéndose y sacándose sombreros y artefactos.
En la ZCH 3 la editorial está encabezada por una frase que dijo en un reportaje, “no quiero, ser como los otros, soy un viejo en un cuerpo de joven”.
Hasta me fui a la oficina de la productora del programa para dejarle un ejemplar de nuestra revista y así supiera de nuestra existencia y de que lo apoyábamos en su labor de resistencia desde la pantalla de nada más y nada menos que canal 9.
Pero la militancia le duró poco. Primero aceptó ser notero de “Operación triunfo”, dónde le pedían que fuera medido y economizara los gestos. Después dejó “Call tv” y, junto a la tetona Carla Conte empezó a conducir el espantoso programa “Jugados por amor”. Se convirtió en una de las “caras del nueve”. Y lo peor de todo: ahora es un chico-Sofovich.
Con su traición se fue el amor (así como cuando Dolina participó en la campaña política de Rukauf y no lo escuchamos más).
Pero si leés esto y te arrepentís, Emiliano Rella, sabé que en Quilmes necesitamos actores y te estamos esperando.

ZCH style


Sex and the city. Escena entre el personaje de Sarah Jessica Parker y el recepcionista de un Hotel en Paris.
Recepcionista: "American?"
Carrie Bradshaw: "newyorker!"

viernes, noviembre 10, 2006

Queremos tanto a Leo


Ayer pasaron en el Cervantes "Gatica". El próximo jueves a las 20 hs van a pasar Nazareno Cruz y el otro jueves El romance del Aniceto y la Francisca. Parece que el jueves 2 pasaron "EL amigo", el corto inédito de Favio, su primer corto que parece que se había perdido y recién ahora encontraron. Vi unas imágenes en "Mañanas informales" divinas. Qué pena no haberse enterado que lo pasaban.
La razón del homenaje es que Favio estuvo filmando durante varios meses en los galpones del IMPA parte de su nueva película "Aniceto" (una remake musical de "El romance...") Yo digo una cosa, Favio: si "el romance..." es tan pero tan perfecta ¿qué necesidad de agregar algo?. ¡Ni vos tenés derecho! Después del estreno vamos a volver a hablar vos y yo.
En el '97 Favio estaba haciendo "Perón, sinfonía de un sentimiento" y me invitaron a la filmación. Estúpidamente preferí no ir para no tener que faltar a una prueba de biología. Imperdonable. Pero como el destino es cruel pero tambíén generoso tuve una segunda oportunidad para conocer a mi director argentino preferido -junto con Trapero- y me ofrecieron participar como extra en Aniceto.
Voy a tratar de olvidarme del frío que chupe en esos galpones odiosos, vestida con un solero sesentoso, un peinado batido y maquillaje con olor a crema rancia y tratar de recordar algo de lo que pude pispear de la película.
La escena en la que me tocó participar fue la del baile en el que (si la versión 2006/7 sigue la versión original) se traman en romance Aniceto y su amante, el personaje de la divina María Vanner. La escenografía era un mix entre "El amor brujo" de Saura y Luna de Avellaneda: un sol rojo enorme y montones de lamparitas de colores.
A mi me pusieron en la última mesa del fondo de la milonga, así que ni ahí que voy a aparecer. Es más, en un momento Favio se copó con las sombras de los bailarines que se recortaban en la pared y filmó eso en vez de a nosotros bailando. Yo soy la sombra 32.
Lo que estuvo mortal fue el catering: guiso de pollo, coca, danette de postre (mmmm!), café, té.
Qué bueno que pasen las pelis de Favio en el Cervantes. Pero onda que daba igual que las filmara en un galpón de Quilmes o en uno de Viboratá. Nadie se va enterar.

jueves, noviembre 09, 2006

La chica del lunar

Si hay algo que me gusta de Quilmes son las casualidades (mi ex amigo E. , ahora amigo de mi ex amigo M. diría que justamente eso es lo que él odia).
Hace como dos años con Vero Vaninni fuimos a Artenpié (V. López y una antes de Lamadrid, no sé) a ver "Bailanta La Argentina". No sé por qué nos quedó en la cabeza la imagen de una de las actrices, una chica rubia con un lunar en el medio de la mejilla, al estilo de los personajes de los cuentos de Las mil y una noches.
En el verano fuimos todo el staff Zch (menos Alis. ¿Por qué no fuiste vos?) a La feliz y saliendo del Museo de Castagnino se nos ocurrió tomarnos una foto todos juntos en la puerta. Nos pusimos a mirar a un lado y al otro, esperando que pasara alguien para pedirle el favor y ¿quién aparece? Si, claro: la chica. ¡Y nosotros que nos olvidamos la Zch con la crítica a "Bailanta..." en el hotel! Y no le dijimos que la conocíamos, no sé por qué ("los churrinches tímidos").
El otro día me la encuentro en el festival de TxI. Se llama Mariela.
Mientras repartía revistas me saluda una pareja que conozco de las clases de tango de mi spiritual gurú. Luego, en la clase, me cuentan que ellos estaban ahí porque la hja participa de la organización del festival. Y era la chica del lunar, claro.
Les conté la anécdota de Mardel y me quedé feliz de la coincidencia. ¿Ella te conoce? No, pero yo a ella sí.

Mentalidad sureña

Siempre nos critican, y con razón, que cuando en un texto hablamos de "Artenpié" o del autocine, o de cualquier otro lugar, nunca ponemos en un recuadro su dirección, como si todos fueramos quilmeños y supieramos donde están (más aún: como si todos los quilmeños supieran dónde quedan todos los lugares quilmeños).
Sin embargo, parece que está maña no nos es exclusiva. En el periódico "5 días" del día de ayer dedican la contratapa a publicitar la "Primera Feria del Libro en Berazategui" y no dicen a dónde la hacen. Se los digo yo: en 148 y 18.
Y "la MAE" (la muestra de los alumnos de los talleres barriales) se hace el 17 y 18 de noviembre en la plaza San Martín (la del San Martín kitsch) que queda en Mitre y 7.
Igual, traten de conseguir 5 días. Buenísma la foto de los políticos berazateguenses con Andino (!) y María Kodama inaugurando la feria.

lunes, noviembre 06, 2006

¿Por qué no mirás lo que hacés vos?

“Críticos, críticos somos nosotros” (paciente del borda que integra “La colifata” y pide colaboraciones en el tren)

Un crítico es un artista frustrado.
Un crítico es un parásito: no hace nada, vive de lo que hacen los otros.
Un crítico es una mierda que no tiene en cuenta todo el trabajo que les lleva a los que hacen, hacer algo.
Un crítico puro blá blá. ¡Lo quiero ver a él…!

El otro día estaba repartiendo revistas en la apertura del festival de teatro por la identidad en la Unqui y un tipo pelado, con campera de cuero me pregunta con cara de asco cuando le doy a revista: ¿Qué es esto?. Una revista de crítica de arte local, le digo. ¿Y qué critican?. Todo lo que es criticable. ¿Y qué, esto también lo van a criticar?. Y sí, esto también. Y ahora, por favor, dejemé seguir repartiendo.
Si elegimos definir a ZCH como una revista de crítica, es porque sabíamos que esa categoría iba a armar revuelo. Porque para casi todos criticar es sacar el cuero. Pero no se trata de eso. Qué está bien, qué está mal, son preguntas tan viejas como María Castaña. Mejor dejárselas a la reflexión evangélica, o a la nonna Juana.
Pero, oigamé, usted que se dedica al arte, ¿qué es el arte?
Esto no es arte.
¿y por qué me va a decir usted lo que es el arte para mí?.
Para Quilmes lo que es de Quilmes.
Ya sé que bailan mal, mi gurú espiritual. Ya van a bailar mejor.
Acá hay otras formas de legitimación. Y para tratar de empezar a incorporar una nueva, primero hay que conocer las que ya están. Hay que partir de ahí. Sino es muy fácil: todos bailan mal, todos actúan mal, todos escriben mal.
El Único Mal es decir cosas feas.
(como en una obra de TxI, en la que un chico expropiado dice “puedo contar una historia hermosa: tengo dos familias”)
El Bien es hacer. Y hacer hacemos todos. Ya vamos a aprender cómo.

Plataformita

Odio, O-D-I-O que los directores que ponen sus obras en Doña Rosa no aprovechen para la puesta la plataformita que está arriba del escenario.