lunes, diciembre 11, 2006


Hacelo vos
Por qué ZCH no quiere participar del Primer Concurso Nacional de Publicaciones Barriales.

Resulta que durante este fin de semana largo (8, 9 y 10 de diciembre) los integrantes de ZCH fuimos a una capacitación que ofrecía el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en el marco del Primer Concurso Nacional de Publicaciones Barriales llamado Contalo vos. Según nos habían dicho (y nosotros aplicadamente creímos), concurrir a este encuentro era un requisito indispensable para poder participar del concurso que era en definitiva lo que más nos importaba. Una vez que llegamos, el viernes mismo en la apertura, nos enteramos que el premio, de por sí minúsculo (te financian durante un año la impresión bimensual de 500 ejemplares de tu revista en papel obra, a cuatro pliegos, blanco y negro a excepción de la tapa y contratapa que va a dos colores), era una excusa y que lo importante, para los organizadores, era que las diferentes organizaciones participantes fortalecieran sus prácticas comunitarias a través del intercambio de experiencias y de los contenidos trasmitidos durante la capacitación (qué es la educación popular, de qué hablamos cuando hablamos de comunicación participativa, de identidad, de memoria yde género, cómo se arma un proyecto social fueron algunos de los ejes que definieron el trabajo de los tres días). En relación a esto último nos dieron un manual que dijeron que convenía leerlo antes de armar el proyecto.
El staff de ZCH se sintió inmediatamente convocado por el concurso desde el primer día que vio los carteles en la calle y por eso decidió inscribirse. Y sí, la palabra “barrio” y sus derivados son casi un tesoro para nosotros. Pero desde nuestro proyecto editorial siempre intentamos desarmar toda idea cristalizada de barrio, confrontar diversas versiones del mismo, apelar a las diferentes voces que lo significaron históricamente y a aquellas otras que hoy lo llenan de sentido, ver cuáles son las prácticas que lo atraviesan y lo conforman materialmente. Nada de esto encontramos en Contalo vos. “Antes de pensar en qué es un barrio hay que empezar por solucionar los problemas más urgentes que hay en él: el hambre, por ejemplo” podría decirme alguien. Y yo comparto, totalmente, sólo que me hace ruido la construcción del barrio que suena detrás del concurso. Creo que acá estamos, otra vez, ante otra de las potencialidades un tanto monstruosas del Estado argentino. Si tuviera que reponerle a alguien, a algún interesado, qué concepción de barrio bajaron desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación a través del concurso Contalo vos durante los tres días de capacitación, diría lo siguiente:

Para el Estado nacional el barrio es la mínima unidad divisible del territorio argentino según la cual conviene dividirlo a los fines de doblegar todo intento de resistencia respecto de la repartición desigual de los recursos públicos. Esto es así porque el hecho de que en cada barrio existan lazos de vecindad permite la auto-generación y la auto-gestión de los recursos vecinales para la solución de problemas (desde el hambre, pasando por el desempleo y el embarazo adolescente, hasta la falta de un foco en el alumbrado público). Un ejemplo: si en un barrio “x” las calles no están asfaltadas y por eso los niños que allí viven no pueden ir a la escuela los días de lluvia, es el propio sentimiento de pertenencia al barrio, que como tal conviene que el Estado fomente e hiperbolice, el que determina que los vecinos consideren la pavimentación como problema de responsabilidad compartida ante el cual la comunidad debe buscar participativamente las soluciones más eficaces. He ahí la función de lo comunitario: buscar en forma participativa soluciones para resolver cuestiones que les atañen a todos. El Estado debe enseñar a encontrarlas a través de la puesta en marcha de los propios recursos comunitarios (aunque más no sea de la fuerza de trabajo de los vecinos de la que la comunidad dispone gratuitamente). El Estado puede facilitar además algunos de los recursos faltantes a través de la organización de diversas instancias, por ejemplo, de concursos en cuales las diferentes comunidades barriales participan a través de la presentación de sus “proyectos sociales” que serán debidamente evaluados por funcionarios idóneos que decidirán, de entre todos, cuáles serán financiados por el Estado y en qué porcentaje. Dado que muchos proyectos no podrán solventarse estatalmente, debe quedar claro que la responsabilidad es siempre de los actores (por ejemplo, de la administradora del comedor de la comunidad “x” que no supo explicar bien en su proyecto las consecuencias y el impacto que podría acarrear para su barrio que los chicos se quedaran sin el almuerzo, cena, merienda, etc.). Para inculcar esta responsabilidad ciudadana es necesario que el Estado capacite a los vecinos para la correcta confección de los proyectos sociales a ser presentados en los diversas instancias que el Estado tiene la obligación de organizar.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

mejor explicado impossible, Clarita. si hay lugar lo publicamos en esta revi, y sino lo dejamos para el Nº 12, hiper amplify!

2:39 p. m.  

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